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Autor Tema: Seguridad en Unix y redes - 9. Ataques potenciales  (Leído 576 veces)
administrador
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« : Mayo 16, 2006, 11:01:47 »

9. Ataques potenciales
Ingeniería social
La ingeniería social consiste en la manipulación de las personas para que voluntariamente realicen actos que normalmente no harían ([Fen99]); aunque a nadie le gusta ser manipulado, en algunos casos no es excesivamente perjudicial (por ejemplo un vendedor puede aplicar ingeniería social para conocer las necesidades de un cliente y ofrecer así mejor sus productos), si las intenciones de quien la pone en práctica no son buenas se convierte quizás el método de ataque más sencillo, menos peligroso para el atacante y por desgracia en uno de los más efectivos. Ese atacante puede aprovechar el desconocimiento de unas mínimas medidas de seguridad por parte de personas relacionadas de una u otra forma con el sistema para poder engañarlas en beneficio propio. Por ejemplo, imaginemos que un usuario de una máquina Unix recibe el siguiente correo electrónico:
From: Super-User <root@sistema.com>
 To: Usuario <user@sistema.com>
 Subject: Cambio de clave
 Hola,
 Para realizar una serie de pruebas orientadas a conseguir un optimo
 funcionamiento de nuestro sistema, es necesario que cambie su clave mediante
 la orden 'passwd'. Hasta que reciba un nuevo aviso (aproximadamente en una
 semana), por favor, asigne a su contrasenya el valor 'PEPITO' (en
 mayusculas).
 Rogamos disculpe las molestias. Saludos,
                         
                                 Administrador
 
Si el usuario no sabe nada sobre seguridad, es muy probable que siga al pie de la letra las indicaciones de este e-mail; pero nadie le asegura que el correo no haya sido enviado por un atacante - es muy fácil camuflar el origen real de un mensaje -, que consigue así un acceso al sistema: no tiene más que enviar un simple correo, sin complicarse buscando fallos en los sistemas operativos o la red, para poner en juego toda la seguridad. Sin saberlo, y encima pensando que lo hace por el bien común, el usuario está ayudando al pirata a romper todo el esquema de seguridad de nuestra máquina.

Pero no siempre el atacante se aprovecha de la buena fe de los usuarios para lograr sus propósitos; tampoco es extraño que intente engañar al propio administrador del sistema4.1. Por ejemplo, imaginemos que la máquina tiene el puerto finger abierto, y el atacante detecta un nombre de usuario que nunca ha conectado al sistema; en este caso, una simple llamada telefónica puede bastarle para conseguir el acceso:
Administrador Buenos dias, aquí área de sistemas, en qué podemos
ayudarle?
Atacante Hola, soy José Luis Pérez, llamaba porque no consigo
recordar mi password en la máquina sistema.upv.es.
Administrador Un momento, me puede decir su nombre de usuario?
Atacante Sí, claro, es jlperez.
Administrador Muy bien, la nueva contraseña que acabo de asignarle
es rudolf. Por favor, nada más conectar, no olvide cambiarla.
Atacante Por supuesto. Muchas gracias, ha sido muy amable.
Administrador De nada, un saludo.
Como podemos ver, estamos en la situación opuesta a la anterior: ahora es el root quien facilita la entrada del atacante en la máquina; lo único que este ha necesitado es un nombre de usuario válido.

Evidentemente, cualquier mensaje, llamada telefónica o similar que un usuario reciba debe ser puesto inmediatamente en conocimiento del administrador del sistema; hay que recordar a los usuarios que en ningún caso se necesita su contraseña para realizar tareas administrativas en la máquina. De la misma forma, si es el administrador quien directamente recibe algo parecido a lo que acabamos de ver, quizás sea conveniente notificar el hecho a los responsables de la organización, y por supuesto poner la máxima atención en la seguridad de los sistemas involucrados, ya que en este caso se sabe a ciencia cierta que alguien intenta comprometer nuestra seguridad; en [Rad97] y [WD95] se muestran algunas de las reglas básicas que debemos seguir en nuestra organización para prevenir ataques de ingeniería social y también para, en el caso de que se produzcan, reducir al mínimo sus efectos.

Shoulder Surfing
Otro tipo de ataque relacionado con la ingenuidad de los usuarios del sistema (pero también con el control de acceso físico) es el denominado shoulder surfing. Consiste en `espiar' físicamente a los usuarios, para obtener generalmente claves de acceso al sistema. Por ejemplo, una medida que lamentablemente utilizan muchos usuarios para recordar sus contraseñas es apuntarlas en un papel pegado al monitor de su PC o escribirlas en la parte de abajo del teclado; cualquiera que pase por delante del puesto de trabajo, sin problemas puede leer el login, password e incluso el nombre de máquina a la que pertenecen. Esto, que nos puede parecer una gran tontería, por desgracia no lo es, y se utiliza más de lo que muchos administradores o responsables de seguridad piensan; y no sólo en entornos `privados' o con un control de acceso restringido, como pueda ser una sala de operaciones de un centro de cálculo, sino en lugares a los que cualquiera puede llegar sin ninguna acreditación: personalmente, hace unos años pude leer claramente `post-it' pegados a los monitores de los PCs utilizados por el personal de información de unos grandes almacenes de Valencia, en los que aparecían el nombre de usuario, la clave y el teléfono de varios sistemas de la empresa; cualquiera que se acercase al mostrador podía leer y memorizar esta información sin problemas.

El shoulder surfing no siempre se ve beneficiado por la ingenuidad de los simples usuarios de un equipo; en determinadas ocasiones son los propios programadores (gente que teóricamente ha de saber algo más sobre seguridad que el personal de administración o de atención al público) los que diseñan aplicaciones muy susceptibles de sufrir ataques de este tipo. Por ejemplo, en ciertas aplicaciones - especialmente algunas que se ejecutan sobre MS Windows, y que son más o menos antiguas - muestran claramente en pantalla las contraseñas al ser tecleadas. Cualquiera situado cerca de una persona que las está utilizando puede leer claramente esa clave; un perfecto ejemplo de lo que NO se debe hacer nunca.

Masquerading
El ataque denominado de masquerading o mascarada consiste simplemente en suplantar la identidad de cierto usuario autorizado de un sistema informático o su entorno; esta suplantación puede realizarse electrónicamente - un usuario utiliza para acceder a una máquina un login y password que no le pertenecen - o en persona. En este punto hablaremos brevemente de este último caso, la suplantación en persona, un ataque relativo tanto a la seguridad física del entorno de operaciones como a la seguridad del personal.

La mascarada no es un ataque habitual en entornos normales; en estos, o bien existen áreas de acceso semipúblico, donde un atacante no tiene que hacer nada especial para conseguir acceso - y por tanto no cabe hablar de masquerading - o bien áreas de acceso restringido pero controlado por el propio personal de la organización, como despachos o laboratorios. En este caso un ataque vía mascarada no suele ser efectivo, ya que es muy fácil detectar al intruso (otro tema sería si realmente se toma alguna medida al detectarlo o simplemente se le deja seguir, ahí ya entraría en juego la formación de los usuarios) por tratarse de áreas dentro de las cuales todo el personal `habitual' se conoce. El masquerading es más habitual en entornos donde existen controles de acceso físico, y donde un intruso puede `engañar' al dispositivo - o persona - que realiza el control, por ejemplo con una tarjeta de identificación robada que un lector acepta o con un carné falsificado que un guardia de seguridad da por bueno.

Una variante del masquerading lo constituye el ataque denominado piggybacking, que consiste simplemente en seguir a un usuario autorizado hasta un área restringida y acceder a la misma gracias a la autorización otorgada a dicho usuario. Contra esto se deben aplicar las mismas medidas que contra la mascarada física: controles de acceso estrictos, y convenientemente verificados. Los ejemplos de piggybacking son muy habituales: desde un atacante que se viste con un mono de trabajo y que carga con un pesado equipo informático en la puerta de una sala de operaciones, para que justo cuando un usuario autorizado llegue le abra dicha puerta y le permita el acceso por delante del guardia de seguridad, hasta la clásica anécdota que todos los auditores explican como suya, sobre el reconocedor de tarjetas inteligentes que abre la puerta de una sala pero que una vez abierta no se preocupa en contar cuantas personas la atraviesan, podríamos estar durante días dando ejemplos de ataques exitosos utilizando la técnica del piggybacking.

Basureo
La técnica del basureo (en inglés, scavenging) está relacionada tanto con los usuarios como con la seguridad física de los sistemas, de la que hemos hablado en el anterior capítulo; consiste en obtener información dejada en o alrededor de un sistema informático tras la ejecución de un trabajo ([Par81]). El basureo puede ser físico, como buscar en cubos de basura (trashing, traducido también por basureo) listados de impresión o copias de documentos, o lógico, como analizar buffers de impresoras, memoria liberada por procesos, o bloques de un disco que el sistema acaba de marcar como libres, en busca de información.

Aunque esta técnica no es muy utilizada en la mayoría de entornos, hemos de pensar que si un usuario tira a la basura documentos que proporcionen información sobre nuestro sistema, cualquier potencial atacante puede aprovechar esa información para conseguir acceder al equipo; algo tan simple como una factura en la que se especifiquen números de teléfono o nombres (reales o de entrada al sistema) de usuarios puede convertirse en una valiosa información para un atacante. Además, en ocasiones ni siquiera es necesario andar revolviendo por los cubos de basura en busca de información comprometedora: la carencia de nociones básicas sobre seguridad informática hace posible que los usuarios dejen al alcance de cualquiera información vital de cara a mantener un sistema seguro. Personalmente, en un aula de informática de la Universidad Politécnica de Valencia encontré por casualidad una hoja de papel que estaba siendo utilizada a modo de alfombrilla para el ratón; esta hoja era una carta personalizada que el director de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales había enviado a cada alumno de esa escuela para informarles de sus nuevas claves de acceso a ciertos recursos de la universidad, ya que las anteriores habían tenido que ser cambiadas porque un pirata las capturó. Con esa sencilla hoja de papel (en la figura 3.1 se muestra una copia - con los datos importantes ocultos, en el original no hay nada `censurado' -) cualquiera podría haber leído el correo de ese usuario, utilizar su acceso remoto de la universidad, curiosear en su expediente o participar en foros de asignaturas bajo la identidad del usuario atacado.


Figura 3.1: El resultado de un basureo involuntario.   


Como hemos dicho el basureo no es un ataque habitual en organizaciones `normales', simplemente porque los datos con los que estan trabajan no suelen ser de alta confidencialidad. De cualquier forma, si deseamos evitar problemas lo más inmediato es utilizar una máquina trituradora de papel (su precio no suele ser prohibitivo, y la inversión quizás valga la pena) para destruir toda la documentación antes de arrojarla a la basura; incluso nos puede interesar contratar los servicios de compañías dedicadas exclusivamente a la destrucción de estos soportes. En el caso de sistemas de almacenamiento lógico (discos, CD-ROMs, cintas...) también es importante una correcta inutilización de los mismos para que un potencial atacante no pueda extraer información comprometedora; no suele ser suficiente el simple borrado del medio o un leve daño físico (por ejemplo, partir un CD-ROM), ya que como comentaremos al hablar de recuperación de datos existen empresas capaces de extraer hasta el último bit de un medio borrado o dañado. Lo más efectivo sería un borrado seguro, seguido de una destrucción física importante que haga imposible la reconstrucción del medio.

Actos delictivos
Bajo este nombre englobamos actos tipificados claramente como delitos por las leyes españolas, como el chantaje, el soborno o la amenaza. Esto no implica que el resto de actividades no sean (o deban ser) delitos, sino simplemente que en la práctica a nadie se le castiga `legalmente' por pasear por una sala de operaciones en busca de claves apuntadas en teclados, pero sí que se le puede castigar por amenazar a un operador para que le permita el acceso al sistema.

Por suerte, la naturaleza de la información con la que se trabaja en la mayor parte de entornos hace poco probable que alguien amenaze o chantajee a un operador para conseguir ciertos datos; al tratarse de información poco sensible, en la mayoría de situaciones los atacantes no llegan a estos extremos para acceder al sistema, sino que utilizan procedimientos menos arriesgados como la ingeniería social o la captura de datos que viajan por la red. No obstante, si en alguna ocasión nos encontramos en estas situaciones, siempre es conveniente la denuncia; aunque en principio podamos ceder ante las presiones de un delincuente, hemos de tener presente que si mostramos cierta debilidad, una vez que éste consiga sus propósitos nada le va a impedir seguir amenazándonos o chantajeándonos para obtener más información. Si actuamos con la suficiente discrección, las autoridades pueden fácilmente llevar al individuo ante la justicia sin necesidad de grandes escándalos que pueden afectar gravemente a la imagen de nuestra organización.
 
 
 
 
Autor: Antonio Villalón Huerta 
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